30 de junio de 2007

DIP - Las relaciones internacionales y sus reglas

El objeto reglado: las relaciones internacionales y sus características

Antiguamente se dividía en Derecho Internacional en tiempos de guerra, y Derecho Internacional en tiempos de paz - antecedentes de los tratados -. Los centros de poder necesitan normas de convivencia. Para determinar los orígenes del Derecho Internacional Público, hay dos corrientes:

a) La que hay dos centros de poder

a. Llamamos centros de poder independientes a los grupos humanos cerrados en algún límite; que tienen algún tipo de organización interna de la cual resulta la existencia de autoridades que no dependen de otro Centro de Poder que les subordine; y que generalmente disponen de un territorio propio o al menos se desplazan por un territorio más amplio que comparten, utilizan o disputan con otros centros de poder.

b. Los objetivos de los Centros de Poder y los medios para lograrlos

i. Los Centros de Poder independientes como los seres humanos que los constituyen y vivifican persiguen en sus relaciones mutuas la obtención de determinados fines.

ii. No todos estos objetivos que constituyen el llamado “interés nacional” tienen igual rango e importancia. Los hay permanentes, que todos los Centros de Poder procuran en todo tiempo y en toda circunstancia.

iii. Entre estos el primer objetivo consiste en afirmar la identidad del grupo, diferenciarlo de los demás, concretar su existencia, lograr su independencia y mantenerla luego a través del tiempo.

iv. Las primeras metas ya ponen al grupo en relación con los demás, volcará su esfuerzo en forma especial hacia el exterior y en consecuencia se procurará intensificar las relaciones, coordinar, cooperar, influir, superar, subordinar, dominar o conquistar a otros Centros de Poder independientes.

v. También los Centros de Poder independientes persiguen otros objetivos secundarios, coyunturales, que responden a situaciones particulares, ubicación geográfica, exigencias de un momento histórico, etc. La experiencia indica que han perseguido también objetivos que podemos llamar patológicos: la gloria de un gobierno, la expansión máxima de dominio, etc.

vi. Tanto los objetivos permanentes como los coyunturales normales pueden procurarse incrementando el poder y avasallando a los demás o a través de una honesta cooperación que permita una real elevación de los niveles de vida de todos.

vii. Dice Mario Amadeo que por “sistemas internacionales” se entienden aquellas formas estables de obrar a las que las unidades políticas ajustan sus relaciones recíprocas durante períodos comparativamente largos de tiempo. Agrega que estos sistemas no derivan sino accidental y subsidiariamente de las normas jurídicas, originándose en cambio en la realidad misma.

viii. La estructura de la sociedad internacional actual: Los Centros de Poder independientes, obra de los seres humanos, como estos procuran el bien propio y desean el común, pero son torpes en todo lo que no sea manifestación material. Pero también es cierto que esos mismos Centros de Poder, como los seres humanos que les componen, aunque obren el mal, este no les conforma y procuran mejorar y justificar su acción.

ix. La sociedad internacional a laque van dirigidas las normas del Derecho Internacional Público está influenciada por el atributo de la soberanía de que disponen sus sujetos más activos. Este atributo caracterizará las relaciones internacionales y será el padrón recurrente al que se dirija toda apelación política de los participantes en el juego.

Refiriéndose a la estructura de la sociedad internacional actual que regula el Derecho Internacional Público, dice Diez de Velazco que su composición es preferentemente interestatal, lo cual es cierto pues sus miembros más activos son los Estados.

El segundo carácter de su estructura paritaria que señala Diez de Velazco y que determina que sus actos no estén subordinados a ningún poder superior que les determine, es una consecuencia del principio de igualdad soberana de los Estados.

Para Sanz surge el Derecho Internacional desde que hay centros de poder, se establecían canjes de prisioneros, se prohibían armas envenenadas, asilo en los centros religiosos, prácticas protocolares.

Origen del Derecho Internacional Público

El acuerdo más antiguo de que se tiene noticias y existe documentación es el celebrado en el 3200 A.C. entre las ciudades caldeas de Lagash y Umma por el cual ambas fijan sus fronteras después de una guerra y según la interpretación de algunos autores también convienen en someter sus diferencias a la decisión del Señor de la ciudad de Kish. Un convenio muy completo en su contenido, muy antiguo también aunque más cercano en el tiempo y del que se conserva la documentación, es el celebrado entre Ramsés II Faraón de Egipto y Kattussil III rey de los Hititas por el cual ambos soberanos acuerdan sobre reparto de zonas de influencia, extradición de enemigos políticos y asilo, fijación de fronteras, compromisos de paz, amistad y alianza y sobre otros diversos temas.

La polémica acerca del punto de partida de la evolución histórica del Derecho Internacional Público incluye la discusión del momento en que aparece la disciplina y la determinación de las circunstancias que permiten afirmar que el conjunto de reglas aplicables a las relaciones internacionales constituyen un sistema jurídico.

La diferencia se plantea entre quienes sostienen que existen normas de Derecho Internacional desde que los pueblos primitivos mantuvieron relaciones comerciales, establecieron alianzas, sometieron sus problemas a la decisión de un tercero, respetaron la inviolabilidad de los enviados, etc; y quienes negando la existencia del Derecho Internacional en la antigüedad, ubican su origen a partir del momento en que se dan los supuestos básicos para la existencia de un sistema tal cual funciona en la actualidad: una pluralidad de Estados nacionales que se reconocen como jurídicamente iguales, que se atribuyen en exclusividad el atributo de la soberanía y que están dispuestos a regular sus relaciones por normas jurídicas sin menoscabar por ello su carácter de soberanos. Estos autores sitúan el momento histórico en que esos hechos se dan y aparece el Derecho Internacional a partir del siglo XVI o más precisamente, a mediados del siglo XVII con los Tratados de Westfalia de 1648 y en algunos casos aún en épocas más avanzadas.

Evolución desde la antigüedad al Siglo XVII

La antigüedad

Por inducción lógica y análisis antropológico debe aceptarse que ya en épocas prehistóricas existieron ciertas reglas.

Entre los Centros de Poder independientes del antiguo Oriente las relaciones fueron frecuentes y dieron origen al surgimiento de institutos y reglas que limitaron la discrecionalidad de los actores.

En estos acuerdos se van delineando ciertos institutos “pre jurídicos”. Es desde esta época que aparecen los primeros antecedentes de los tratados de paz y alianza; se concluyen acuerdos sobre intercambios de bienes, se elaboran compromisos respecto a solución pacífica de desacuerdos a través de prácticas similares al arbitraje; se trabaja para la fijación de fronteras, su inviolabilidad y reparto de zonas de influencia; sedan remotos antecedentes de los actuales institutos del asilo y la extradición; se pactan compromisos de vasallaje, etc.

También desde entonces van delineándose algunas prácticas: se coincide en ciertas reglas de protocolo y en el establecimiento de formalidades para concretar los contactos; se aceptan algunas limitaciones en el uso de la fuerza; comienza a aparecer el concepto de guerra santa y de neutralidad; se perfeccionan las técnicas de la negociación, las prácticas del respeto a los enviados y el uso de idiomas comunes para documentar los acuerdos.

Grecia

En la época clásica las “polis” desarrollan dos tipos de relaciones. Los griegos consideraban bárbaros a los pueblos que no pertenecían a su comunidad, a los que veían como enemigos por definición.

El gran aporte griego se da en el marco de las relaciones entre las “polis”. El mundo helénico constituía una comunidad homogénea. Dentro de ella las “polis”, conscientes de su base común, eran celosas defensoras de su calidad de independientes y de la potestad de gobernarse cada una de acuerdo al sistema político que más le conviniera. Por ello, si bien competían constantemente y se hacían la guerra con frecuencia, adoptaban estas conductas aceptando previamente y con naturalidad ciertas reglas de juego que atemperaban las oposiciones y reflejaban la conciencia de pertenecer a una comunidad y de integrar un sistema fuertemente homogéneo.

Se desarrollan las técnicas para la celebración de los frecuentes acuerdos que concluyen sobre múltiples temas (reglas sobre aprobación, publicidad, interpretación), incluso se llegan a concluir acuerdos multilaterales abiertos a adhesión de partes que no los habían negociado; se conocen prácticas de solución pacífica (arbitraje) y de protección (asilo, inviolabilidad de los enviados, la institución consular); si bien se forman numerosas ligas que organizan colectivamente a las polis para diversos eventos, en especial la guerra (Liga del Peloponeso) o las confederan o reúnen bajo cierta hegemonía (Primer Liga Ático-Délica).

Roma

Las reglas las creará sólo Roma (el “jus gentium”, las prácticas de los fesciales) y ese sistema de subordinación se aplicará primero a las relaciones privadas de los extranjeros en Roma y luego también a las relaciones públicas de Roma con otros poderes.

Es en esta época que surgen algunos de los principios básicos para cualquier solución negociada: la regla “pacta sunt servanda” y la observancia de la buena fe en el cumplimiento de los compromisos.

Se establecen también algunas prácticas en materia de iniciación de la guerra y cese de las hostilidades (el colegio de los Fesciales).

El medioevo

Introducción

A la caída del Imperio Romano sigue un período confuso en el cual se asientan los reinos bárbaro-germánicos.

Como antecedentes del Derecho Internacional clásico interesa fundamentalmente tener en cuenta la práctica y las normas surgidas en el ámbito de la Europa cristiana.

Siglos V a XV

En el Siglo V los reinos bárbaros impulsan la ruptura de la unidad imperial. Surge un período de inestabilidad durante el cual las relaciones entre Centros de Poder no siguen un cauce suficientemente definido y donde las reglas de juego sufren las mismas vicisitudes.

Mientras el Imperio se desgasta por sus luchas frente a los grandes señores y por los enfrentamientos dinásticos, el Papado afirma su autoridad a través de diversos institutos y potestades.

Las represalias y la guerra resultaron un problema constante para la Iglesia, y ésta procura solucionarlo con un importante esfuerzo doctrinario que se inicia con San Agustín (354-430), Obispo de Hipona quien partiendo del derecho canónico y la teología sostiene que las normas jurídicas también deben aplicarse a los Estados, aconseja el cumplimiento de los acuerdos así como el de las prácticas de la guerra (tratados y costumbres), distingue entre guerra justa (la que tiene causa justa y fundamento legal) e injusta, y hace un llamado para la organización de la Humanidad bajo la égida de la Iglesia.

En este período adquieren particular importancia las reglas aplicables a la guerra, la que se limita rigurosamente ajustándola a normas humanitarias de base religiosa o caballeresca y en algunos casos se prohíbe. También las normas que se aplican a las negociaciones por representantes o de alto nivel las que se hacen más frecuentes.

Siglos XV a XVII

Después de las guerras, hambrunas y pestes del sombrío Siglo XIV, comienza a consolidarse el proceso de formación de grandes unidades políticas.

Sobre fines del período se irán formando los grandes reinos: Inglaterra, Francia, España. Estos dos últimos serán los primeros en constituirse en Estados nacionales afirmando su soberanía al dominar y subordinar a los poderes feudales interiores. Inmediatamente de consolidarse estos Estados nacionales, centralizados, soberanos y con régimen absolutista, entre los Siglos XV y XVI se enfrentarán al Imperio, se distanciarán del Papado, eludirán el esquema de la unidad, crearán otro de equilibrio y al servicio de éste irán elaborando un sistema de reglas jurídicas y propuestas doctrinarias que servirán de base para regular las relaciones mutuas originando así el sistema clásico del Derecho Internacional.

Las misiones diplomáticas permanentes aparecen como un instrumento adecuado para afianzar las relaciones entre los nuevos Centros de Poder y se va estableciendo el estatuto de prerrogativas diplomáticas.

Paralelamente, entre los Siglos XIV y XVI, resultan frecuentes las conferencias para difundir problemas políticos de paz y alianza.

Además y a diferencia de la antigüedad, en toda la Edad Media y por influencia del apostolicismo cristiano, al extranjero no se lo excluía de la comunidad, situación que propició el desarrollo de acuerdos comerciales y económicos.

Entre los doctrinos que irán diseñando las primeras bases del sistema de Derecho Internacional deben señalarse tres vertientes: la teológica, la jurídica y con menor trascendencia la militar.

En el pensamiento del teólogo vasco Francisco de Vitoria (1480-1546) se ocupa del concepto de guerra justa considerando que no lo es la motivada por divergencias religiosas; es el primero en plantear las diferencias entre guerra ofensiva y defensiva y en proponer conductas humanitarias; se constituye en el precursor del principio de libertad de los mares y trabaja sobre otros aspectos del “jus comercium” y del “jus comunicationen”; se ocupa también de los títulos españoles para la dominación del Nuevo Mundo, del derecho de los nativos a la propiedad exclusiva de sus territorios, de la forma de enseñarles la religión cristiana y de las consecuencias de su rechazo.

El también teólogo español Francisco Suárez (1548-1617) continúa en esta línea sosteniendo que el Derecho Internacional Público es una necesidad de la sociedad internacional que requiere leyes. Suárez profundiza el tema de la guerra, por otro lado es el primero en señalar las diferencias entre el derecho natural y las normas convencionales, admitiendo también las normas consuetudinarias.

De la vertiente jurídica proviene el civilista-romanista italiano Alberico Gentile (1552-1608) quien desarrolla su actividad en Inglaterra. Analiza el estatuto diplomático y en principio niega, como Ayala, que en caso de guerra civil los rebeldes tengan derecho de legación, sólo lo admite cuando las dos partes son iguales en fuerzas, de modo que los rebeldes puedan considerarse como enemigos públicos; en cambio las diferencias religiosas no afectan para él al derecho de legación, aunque las partes se consideren recíprocamente herejes o cismáticas. Profundizó en todos los aspectos del “jus tractatum”; estudió el derecho de guerra, las alianzas y la situación de los neutrales; propugnó por un sistema de arbitraje en que la decisión se pusiera en manos de expertos y no del Papa; propugnó por la existencia de una soberanía estatal en el mar, la que debería ser suficiente para combatir la piratería; estudió también el corso, etc.

El medioevo no europeo

El complejo entramado de la realidad política bizantina determina que en su ámbito se desarrollen ciertas prácticas y reglas. Es el primer poder que organiza una cancillería y prepara cuidadosamente a sus enviados; desarrolla meticulosamente ciertas técnicas como el juego del prestigio, las alianzas, las discordias entre sus enemigos, etc. Siguiendo la teoría de la razón de Estado en ningún caso pretende prohibir o limitar las guerras, las que son consideradas como un instrumento lícito de la política exterior; desarrolla en cambio la normativa respecto a otras áreas: el “jus tractatum”, los vínculos de vasallaje, el asilo, etc.

El Islam juega un papel importante desde el Siglo VII. Tampoco rechaza la guerra sino que la proclama Santa si es contra los infieles aunque, a semejanza de occidente, la limita temporalmente y la reglamenta para atenuar sus rigores. Para los musulmanes los acuerdos deben cumplirse sin excepción no recurriéndose a institutos similares a la dispensa pontificia; pero se limita el tiempo de validez de los pactos cuando estos son acordados con infieles.

El Derecho Internacional Clásico

Los comienzos del sistema clásico

Un nuevo capítulo de las relaciones internacionales se abrirá entre los Siglos XVI y XVII para llegar hasta principios del Siglo XX.

Definición

El Derecho rige no solo a los Estados, sino también dentro de los Estados. Se rigen por leyes y tratados internacionales: Pacto de San José de Costa Rica, convenciones de la ONT, etc. La ONU es un Sujeto Internacional, desde el comienzo de la ONU en 1830, el numero de tratados aproximado es de 20.000.

Una vez que hay más de un individuo que proteger, hay una tendencia a agruparse, suceden 2 cosas: se realizan normas para regular esa comunidad, cuando se forman varias comunidades, se crean normas comunes para vivir pacíficamente.